
Es una de las novelas de la autora de madeira que gano recientemente un premio.
Es un libro donde no todo es lo que parece y las apariencias son engañosas. Estos podría ser los lemas de una historia que no es evidente en un primer momento, por ejemplo aparece como las nieblas frías de Inverness insidiosamente y ese inesperado giro de la página se convierte en una lectura adictiva. Ana Teresa Pereira en una entrevista sobre este libro dijo que era un policía metafísico, eso se percibe, pero como ella señala, y estoy de acuerdo, no es lo más importante. La escrita de la autora nos empuja suavemente, sin grandes choques o consideraciones filosóficas, para un epilogo poblado de personajes fantasmales, y lo curioso es que casi todos ellos lo son, el escritor, la actriz, la esposa y el amante tienen algo inalcanzable lo que los hace casi etéreos y diáfanos. Es de una extrañeza inquietante la forma en que la narración se desarrolla, es una obra de teatro puesta en escena en el microcosmos donde los personajes viven y da miedo de cierto modo, porque nadie cuestiona nada, es como si el tiempo se hubiera detenido por unos segundos y reanudado su ritmo sin problemas. El final es por lo menos inusual, pero no lo voy a contar para no estropear la sorpresa. Feliz lectura!



