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La historia de la falda

Escrito por 

sto de 2011 00:23

El verano es propicio para un mayor uso de esta pieza fundamental de cualquier armario femenino.

Las faldas se cree que tuvo su origen en la mujer primitiva, con un exceso de piel de caza alrededor de la cintura. Esto en el período Mesolítico. En tiempos antiguos, en Sumeria, 3000 AC, hay estatuas con piezas que se asemejan a la forma de una falda más larga, como está concebido actualmente. La idea se amplia y pasa a ser adoptado por otras civilizaciones. En la Edad Media, curiosamente, con la aparición de una  nueva pieza, el corpete, el pariente más lejano del corsé, la falda se presenta como un complemento  largo, con pliegues, dirigida principalmente cubrir las piernas y los tobillos, en particular, uno de los zonas más erógenas de la época. Fruta prohibida es siempre codiciada. En los siglos siguientes, serian ricamente bordadas faldas e incluso había colas. Claramente, las telas más finas y sólo eran accesibles a las damas de la nobleza. Con el inicio de la revolución industrial y el surgimiento de una nueva clase social, la burguesía, era necesario crear una prenda que identifica a este nuevo grupo. Por lo que estas piezas femeninas fueron reemplazadas por el panier, hasta crecía lateralmente casi dos metros de ancho, sobre la cual era colocada la amación y, finalmente, la falda. En el siglo XIX, ya no basta con utilizar el corsé para hacer una cintura más pequeña, la falda, finalmente se reduce una pulgada y una mujer puede decirse en libertad. Sin embargo, aparece un artefacto que se asemeja a la cola de un insecto, llamado el bullicio que permite resaltar la zona más erógena en el momento del cuerpo femenino. El propio nombre revela un poco de la anatomía de la zona mencionada. Las rodillas aparecen sólo en los comienzos del siglo XX, en los años veinte, y entonces sí podemos hablar de una silueta fluida, ya no se usan corsés u otros productos destinados a cambiar el cuerpo femenino. Sólo en los años 60, la verdadera revolución sucede, la minifalda de Mary Quant. Fue la ruptura con todo tipo de convenciones y estereotipos que llevó a la quema de sostenes, visto como una forma de opresión de las mujeres. Los hombres fueron, sin duda los ganadores en este proceso, porque desde entonces, las varias longitudes cambian en función de las tendencias, o al gusto de las mujeres. Lo raro de este pequeño resumen histórico es intentar  entender por qué las mujeres durante siglos se someten voluntariamente, y siguen haciéndolo en otras formas, en cambiar su naturaleza y a toda costa su apariencia física, sometiéndose a los tratamientos más terribles.

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