
Es uno de los momentos más populares del año en algunas partes del mundo.
Más que una moda, el Carnaval resulta ser un reflejo de la sociedad en que vivimos y sigue un código de vestimenta original y si en algunos países de América Latina menos es más, en Europa, por el contrario, este evento adquiere más contornos subliminales, hay una mayor crítica social subyacente, son reinterpretación humorística de los tiempos en que vivimos y las "personalidades" que marcan las agendas políticas, económicas y sociales de cada país. Con unas pocas excepciones, como la de Venecia con sus trajes y máscaras de lujo de detalle que nos transportan a un mundo de fantasía y depravación consentida de ensueño, el período de carnaval en la esencia está marcado por grandes fiestas donde se puede comer, beber y salir en busca de placeres interminables, disfrazados o no.
La palabra carnaval, que tiene su origen en él latín nos lleva a estos excesos, "carnis": la carne y "valles": los placeres. Así que no es sorprendente la falta de ropa en los países al sur del ecuador y algunas desvergüenzas en el mundo. Para mí, por el contrario, lo que más atrae y sorprende cada año es la originalidad y la creatividad de los grupos, el boato de las comparsas y el compromiso de las personas para sacar el máximo provecho de estos tres o más días de tratamiento indulgente puro.
Lo que me divierte aún más sin embargo, son los clásicos que nunca pasan de moda en los corsos del carnaval, en el tope de preferencias de los disfraces más populares en todo el mundo... Tacham, no pueden perderse los hombres vestidos de mujer. Es verdad, es muy reconfortante verlos "sufrir" por horas en lo alto de sus tacones altos, tirando abajo los dobladillos de sus vestidos brillantes que no pueden eclipsar los mechones de pelo que insisten en saltar de los escotes y otras zonas bajas de sus más o menos cuerpos musculosos y que afectan también a sus hermosas piernas! Otra mascara esencial del Carnaval es, sin duda, los religiosos, ya sea vestido como sacerdote, o monja, obispo o papa, todo vale cuando se trata de "bendecir" esta ocasión festiva y elocuentes interpretaciones es lo que más abundan. Mi tercera y última elección recae en las enfermeras traviesas, no hay corso que valga su nombre, que no tenga una "profesional", que muestra todas sus mejores características para estimular la mejora repentina de los pacientes. Y no olvidemos el año que viene hay más todavía!



