Los ejemplos abundan en las calles de las principales tendencias de esta primavera y el verano, el ataque del neo-romanticismo.
Los estampados florales están de moda este año. El paisaje bucólico de las zonas rurales del campo Inglés irrumpió en las pasarelas y las calles de nuestro país. Una tendencia inspirada en el siglo XVIII, que rescata la estética del romanticismo posterior a la revolución industrial. Riendas claro, cintas de muchos colores y flores en el pelo son claramente el accesorio imprescindible de esta temporada. Un aspecto que puede ser complementada con vestido largo creando una mujer portuguesa casi etérea un más delicada, más longitudinal en su conjunto. Incluso podemos decir que hay que cavar el armario de nuestras abuelas en busca de esa pequeña red que podemos aplicar en nuestras faldas o vestidos de lo menos llamativo. Un reciclaje de piezas antiguas, que son un pequeño gesto para estar a la moda sin perder su sensualidad. Los pasteles son otros detalles que marcan la temporada. El color rosa viejo, marrón y beige son los colores de la estación que desea seducir, más que provocar. Los lazos son otra adición a esta tendencia. En los cinturones, en la banda o los zapatos, le dan un aire más sofisticado y retro. Atrévete y sobre todo sed una romántica.




