Carlos Paredes no sólo era un guitarrista excepcional, era también un talentoso músico que dejó a la posteridad un trabajo superior.
Hijo, nieto y bisnieto de una larga lista de músicos, Carlos Paredes sólo podría haber sido un excelente intérprete de la guitarra portuguesa. Le estaba en su sangre, y estava impreso en su ADN que seria uno de los más grandes guitarristas de nuestro país. Nacido 16 de febrero 1925, en Coimbra, Carlos Paredes sólo podía conocer la gloria de haber nacido en una casa habitada por músicos. Su padre, Arturo Paredes fue la figura decisiva en su crecimiento y maduración como músico, ya que después de un corto período de tiempo en que aprendio a tocar el violín y el piano, se selló el destino de Carlos quando el padre lo recibio como su discípulo. Una sabia decisión, porque sin el, el mundo no habría conocido el genio de la música que era su hijo.
Carlos Paredes ya de temprano mostró aptitudes para la música y trató de innovar la manera de tocar la guitarra portuguesa. Fue tanto el amor y el respeto que sentía por su instrumento elegido que ha llegado a decir más de una vez en su gran humildad que me había fallado este fin. Escuchar y evaluar. El mejor ejemplo tal vez es la banda sonora que escribió para el "año verde", una película de Paulo Rocha, que describe musicalmente los portugueses más humildes que llegaron a Lisboa en los años 70. Es el alma lusitana que toca en las cuerdas de su guitarra tanto emocionavam quién le oían, a las audiencias comocionava con su virtuosismo y confundia al mismo tiempo, con la facilidad con la que pulsaba las cuerdas de guitarra, de ahí el apodo de miles de dedos.
Si cierras los ojos y escuchas con atención sentirás una emoción como un grito inquietante a cada acorde, tocado por el maestro de la guitarra en Coimbra, que en días pasados de la dictadura, detenido por la policía secreta, "reproducia" tan sólo com sus dedos, la música que escuchava en su mente inquieta. Los compañeros de prisión, llegarón a pensar que era loco. Sólo tocava para sí mismo en el silencio de la cárcel porque era una fatalidad de su destino, era su fado. Después de haber muerto, incluso con una carrera muy corta, Carlos Paredes dejó huérfanos a la gente que lo idolatraba, porque sólo él sabía expresar cómo ningúno el sonido que habitava en su corazónes. Por lo tanto cierro este homenaje con una pequeña petición, escuchar ... y el silencio que toca el fado.



