
Hablando de música, no podía dejar de mencionar la OCM y su dedicatoria a Mozart.
La Orquesta Clásica de Madeira (OCM) tiene un trabajo notable y audible en sus 43 años de existencia. El aspecto más visible es el maestro Rui Massena que en los últimos diez años, con su irreverencia y jovialidad mucho contribuyo para un nuevo imaginario de la música clásica a través de un repertorio ecléctico que, sobre todo, trata de conquistar nuevos espacios y públicos. Como es conocido del público en general, las acciones de la OCM con músicos portugueses, incluyen Da Weasel, Jorge Palma, Katia Guerreiro y Mariza. Estas hermosas notas musicales sobre todo sirven para mostrar la versatilidad y el virtuosismo de los músicos que forman parte de la orquesta. Quiero subrayar sin embargo, la parte más clásica de la OCM si se me permiten la redundancia, en particular, un conjunto de cinco discos dedicado al compositor más rebelde y brillante que jamás haya vivido en un mundo de la música occidental, Mozart. Mi preferencia recae en la sinfonía concertante N º 35, con la viola de arco, Luis Norberto y el violín de Norberto Gomes. Es una interpretación emocionante y sublime a la vez. Es también un homenaje a los 252 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus, su soberbio y actual legado que sigue vigente y que él dejó para la posteridad. Al final les dejo un pequeño regalo para los oídos.



