Las telenovelas brasileñas están inextricablemente vinculados con el cotidiano portugués. Son el espejo de los hábitos y costumbres de un país, Brasil, que aún fascina el público luso.
Las telenovelas son sin duda la más grande de tarjeta de visita de Brasil en Portugal. Durante más de veinte años, que tuvo su debut con la adaptación de la novela de Jorge Amado para la televisión, Gabriela, clavo y canela, con la sensual Sonia Braga, las telenovelas fueron el primer fenómeno importante de público en nuestro país. Un hecho que gran parte se debe a la función de un formato de folletín sobre una sociedad emergente que va creando fidelización junto del público con varios capítulos de media hora.
¿Quién no recuerda haber visto casi religiosamente las vidas de algunos de los personajes más sorprendentes y divertidos de este género televisivo? La guerra de los sexos, la actriz más premiada de Brasil, Fernanda Montenegro, la famosa Charlot y el fallecido actor Paulo Autran, el bimbo. El Roque Santero con el inolvidable Sinozinho Malta que sacudía las pulseras para hacer una declaración, protagonizada por Lima Duarte y los gritos de la viuda Porcina, con la no menos maravillosa, Regina Duarte. La Tieta del Agreste! Recuerdan a Perpetua? Una de las más divertidas villanas de las telenovelas brasileñas, una hermana amarga y castrante en la localidad de Santana do Agreste, un personaje de la magnífica actriz Joan Fomm, el gran Osnar que le tocó a John Mayer? ¡Oh, gente! Esto sin olvidar la cabrita, Betty Faria, en la piel de Tieta.
Estos ejemplos sirven para ilustrar el impacto de las telenovelas en la vida cotidiana y incluso el vocabulario de nuestro país, un hecho que ya fue objeto de estudio, en un libro titulado "Las telenovelas en Portugal-la historia y la teoría de género", Daniela de Albuquerque y Andreia Vieira, que dijeron acerca de este formato que son "experiencias brillantes de la caricatura de la propia telenovela, en que hay la risa y subvierten la tradicional formulación narrativa burlesca que buscaba el efecto de verdad".
En otro aspecto tenemos las telenovelas que "se confunde con dramaturgias cordeles, puede aludir a ciertos microcosmos social,
Los mitos de la cultura oral, o las zonas urbanas, pero generalmente no va más allá que el actual melodrama deformado popular, y el eterno retorno a la misma, en reconocimiento de situaciones y experiencias, todo ello de conformidad con las estrategias de cambio de la estructura elemental de la narración”. Y como ejemplo, tenemos la famosa telenovela de Manoel Carlos, que no son nada más de sinónimos de grandes cargas emocionales que "vivimos" a través de los personajes marginados por la sociedad. Recuerdan Vivir la vida, su último trabajo, la parapléjica Luciana, personificada por la actriz Aline Moraes?
Las famosas Helenas de este autor son constante codiciadas por las más grandes actrices de Brasil, debido a las líneas de la historia conmovedora que tejen alrededor de este personaje permanente de su drama.
El hecho de que no se puede cambiar y es tan visible es la influencia de las telenovelas, en lo que se refiere a las audiencias de televisión que resultó a su debido tiempo, a promover la producción nacional a fin de competir con este fenómeno, principalmente las producidas por Globo. Un formato que al ver de Carlos Manoel, "es el hijo alejado de la comunicación."
http://www.fcsh.unl.pt/cadeiras/httv/artigos/As%20telenovelas% 20em%20Portugal.pdf



