Hemos llegado al sitio de costumbre. Nuestros amigos nos esperan y celebran con vino. Escuchamos gritos de alegría, es el momento de celebrar el desordenar todo para encontrar la carne de vino y ajo, patatas y trozos de pan encharcado en el mojo. HUUMMM! Al final, nada mejor que acurrucarse el estómago con un digestivo, licor de Tin-Tan-tun. La noche promete. Las voces cálidas ensayan las primeras canciones de Navidad , animados por el calor del cuerpo y el convivio. Falta un par de horas antes de la medianoche. Decidimos estirar las piernas con un paseo corto para facilitar la digestión, que es sólo el pretexto para una charla con los conocidos y menos conocidos que nos invitan a beber y más un bocadillo dulce o incluso hogareña, de lo mejor que hay, no esas porquerías congelada del supermercado. Ellos insisten, si hay algo que nunca debemos hacer es negar lo que nos ofrecen al menos aquí en la isla, es una falta sin precedentes de educación. Ya me siento la cabeza a girar. La conversación está buena, pero tenemos que ir. Faltan sólo unos pocos minutos para el final del año y si no estamos alerta, hay siempre un tipo inteligente que se adelanta. Nos enteramos de pequeños silbidos de pirotecnia que se lanzan en los balcones cercanos a donde estamos. La anticipación calienta los estados de ánimo. Es el preludio nervioso que nos consume. Los niños requieren un ruido en el conteo. Falta de 3 minutos, dos, uno ... FUUUUMMM. Gritando las sirenas de los barcos de cruceros que anuncian la medianoche en voz alta. Las corchas de las botellas de champagne saltan. Los cohetes zumban el cielo de la isla. Las estrellas son oscurecidas por las bolas de luces multicolores que brotan como hongos. La gente se ríe y aplaude al mismo tiempo, los nuevos sonidos y nuevos colores que iluminan la oscuridad. En el momento se perpetúa. Hasta que sin esperarlo somos invadidos por lo que parece ser un ruido de muchos cañones, que parecen hacer eco de todos a la vez y anuncian el final. El cielo se llenó de humo gris. Es que termino el año viejo y el nuevo año de 2012 empezó. Bienvenidos! El amanecer de una nueva era comienza en silencio, todavía se ven los sonámbulos en la calle el año pasado que regresan a sus hogares ansiando por la cama confortable. Es casi una ciudad fantasma, donde sólo escuchan los buenos días de algunos transeúntes madrugadores adversos a fiestas y el ruido del viento que barre las calles llenas de basura. Y el día amanece fresco, espero que podamos sobrevivir hasta el próximo año.




