Ochocientos años después, un hombre también él un soldado, guerrero de los tiempos modernos, pidió de forma tranquila pero firme para combatir estos términos: "Señores, como todos ustedes saben, hay varias formas de Estado. El estado social, corporativo y del estado a que hemos llegado. Pero en esta noche solemne, nos encontramos con la situación que hemos llegado! De manera que quien se quiere venir conmigo, ven a Lisboa y terminamos con esto. Quien es voluntario sale y forma. Quién no quiere irse, se queda aquí! ". Y así dejó esta ciudad mística, un grupo de 250 hombres con una columna blindada encabezada por Salgueiro Maia, que rodeo el patio del Palacio Belem y puso fin a la dictadura que gobernó durante casi 40 años Portugal. Como homenaje el pueblo erigió un monumento en el lugar exacto junto del comando militar donde partió con los vientos de cambio, a partir de esta metrópoli guerrera, palco de gran agitación social y territorial. Pero, no sólo de guerra vive el hombre. Santarém hoy es también el guardián de reliquias arquitectónicas que sólo la ennoblecen aún más. La ciudad es la capital del estilo gótico, aunque muchos de los monumentos están en malas condiciones, pero aproveche y visite uno de sus máximos exponentes, la Iglesia de San Agustín de Gracia El seminario en el centro de la ciudad, es otra de las reliquias de un país pobre, donde varias generaciones de jóvenes recorrieron los corredores en busca de una educación de gratuita con la promesa de una vida dedicada a la religión. Santarém es, pues, una ciudad llena de fantasmas, guerreros y hazañas que han marcado indeleblemente nuestro país.




