
Partimos de la capilla de Coímbra, dedicada a Nuestra Señora de la Concepción y es un buen ejemplo del estilo manuelino en nuestro país. La curiosidad radica en su interior, si se me permiten, la terraza está totalmente decorada con elementos de este estilo arquitectónico que debe su nombre a el Reí Don Manuel I, la capilla y el altar está adornado con profusión de trenzas y tiene una excelente colección de azulejos que representa el libro del Génesis que decoran las paredes. El castillo de Braga es otra visita obligada. Parte de la herencia de nuestros antepasados, sin embargo este edificio de estilo gótico no es más que la torre de Menajem, ya que el resto fue demolido. Se trata de una memoria viva de un pasado defensivo de un pequeño país plantado cerca de la mar, que persiste hasta nuestros días. Otra explosión del pasado inesperadamente aparece en las calles de este pequeño lugar, encajado entre dos edificios más modernos, es la casa de los tamices, nada más son que persianas que cubren completamente su fachada. Un recordatorio de las influencias musulmanas que se dejan sentir hasta el presente en nuestra cultura a través de la arquitectura. La casa de la rueda, llamado así porque había una estructura en la que los niños expuestos, como se llamaban, eran recogidos. Eran los abandonados y rechazados por sus familias, por diversas razones, que no vale la pena destacar. Hoy en día es la sede de esta parroquia y aquí es donde yo termino el recorrido, de una parte del país con el mayor número de mujeres por metro cuadrado. Un epíteto hermoso, no?




