La luz cruza el agua y nadamos hasta el fondo como bandos dorados de sargos están abren camino a gran velocidad hasta un entorno vivo lleno de color. Los budiones de color electrizante nos miran con curiosidad antes de seguir alimentándose de las algas de las rocas, el ritmo frenético entre las grietas de las castañuelas provocadoras y los peces trompeta, que deben su nombre a que el cuerpo muy delgado y un pico muy fino, lentamente ondulan al sabor de la correntía sin aparentemente importarse con nuestra presencia y siguen su calmamente. Mientras nos acercamos al fondo, vemos piedras salpicadas de erizos de mar y no lejos de su principal depredador una estrella del mar escarlata buscando con uno de sus extremos encontrar la ubicación exacta de su comida favorita. Me dejo llevar por las corrientes del océano, algo parece que me mira con cuidado, es un atigrado pez-piedra, se debe actuar con cautela, una picadura de este pez aparentemente inofensivo sería un recordatorio doloroso de esta inmersión. Al deslizar más en esta montaña sumergida veo escondido en la oscuridad, una morena, si hay peces que se podría describir como un pequeño monstruo de los mares sería este sin lugar a dudas. Es un poco aterrador. Se parece a una serpiente moteada con una boca con dientes, merece respeto, porque en caso de amenaza, muerde. Me desvió tan pronto cuanto pueda de su camino. Inesperadamente, deslizándose a través de las aguas vienen un lobo marino, casi me mato de miedo! Y no, no hay un tiburón asesino en este mar, porque los únicos que aparecen y desaparecen son tiburones pequeños, que viven cerca de la costa para evitar ser comidos por sus compañeros mayores. Siguiendo. Me doy cuenta, porque los llaman de bailarines del mar, sus movimientos son tan elegantes en el agua, casi siento envidia de la facilidad con que se mueven. Nuestro amigo debe buscar comida, no la primera vez que este animal se acerca, son un poco oportunistas, intentan siempre robar peces de los buceadores. Nunca se debe alimentar a estos animales silvestres con el fin de mantener una temperatura constante en su cuerpo aerodinámico ingieren grandes cantidades de pescado y mariscos, un pequeño regalo no es nada para el voraz apetito y podría generar un encuentro en primer grado muy desagradable. El lobo pierde su interés por mí y desaparece repentinamente como apareció sin dejar rastro! Yo veo un signo, es hora de volver a la superficie, muchos millones de años atrás, puede incluso que hayamos tenido origen en los océanos, pero ahora no puede sobrevivir en el mar, es una pena. Nado lentamente hacia la sombra de mi barco, en el silencio agradezco la oportunidad de haber visitado este mundo tan bello e inusual rico de fauna natural. Hasta pronto.




