
Una mirada a las protestas en Venezuela .
Simón Bolívar en un tiempo ido dijo que " hacer la revolución en Sul América es como arar el mar". Pasados tres siglos, el mismo país que lo vio nacer puso en marcha una nueva revolución, apodada de bolivariana liderada por Hugo Frías Cháves, que dejó para la posteridad... una nación dividida. La historia de Venezuela se escribió a sangre, hierro y fuego, así como de toda América Latina, y esto es más que cierto hoy. Cuando veo las noticias sobre el país que me vio nascer, hermanos que luchan contra hermanos, los constantes ataques contra la libertad civil que lleva a las calles de Caracas a los estudiantes en protesta, mujeres jóvenes salvajemente golpeadas por los guardias del pueblo, los líderes de la oposición detenidos acusadosde secesionismo y madres en duelo que marchan para honrar la memoria de sus hijos muertos, recuerdo las palabras del libertador y lamento profundamente cada gota de sangre derramada en favor de está utopía, sera posible, después de todo, la igualdad social y política en una nación impulsada por el poder de oro negro?

Nicolás Maduro, el actual presidente electo dice que sí y quiere llevar el "sueño de la revolución bolivariana", diseñada por Hugo Chávez, orquestada por los hermanos Castro, más allá, sin embargo, y curiosamente, estos llamados ideales socialistas sólo se aplican al pueblo mientras que la cupula del poder vive en el lujo y la opulencia. Y es claramente en contra está desigualdad social, la falta de recursos básicos , la corrupción rampante y violencia cotidiana generalizada, en uno de los países más ricos del mundo, lo que llevó a la población a las calles en señal de protesta y provocó olas de solidaridad en todo el mundo. El futuro de los venezolanos ahora depende de la capacidad de los movimientos civiles, indiferente a los dogmas políticos de la izquierda, y sus líderes politicos de llegar a un consenso, algo que se vislumbra difícil en un país con un presidente que acumula todos los poderes del Estado en su persona y anhelo para que no lleguemos al punto de no retorno, una guerra civil, porque ese escenario sería sencillamente inaceptable y doloroso.